Entrevista TV

Almuzara revela los tres grandes amores de Antonio Gaudí y la clave de su santidad

17 de enero de 2026 Barcelona, España YouTube Destacado

«Gaudí no hizo una escisión. Él fue arquitecto y cristiano a la vez, porque su obra es espiritual y mariana.»

— José Manuel Almuzara

José Manuel Almuzara, presidente de la Asociación Pro Beatificación de Gaudí, aborda la profunda espiritualidad del arquitecto catalán en el marco del centenario de su muerte en 2026. El experto explica cómo la naturaleza, la Cruz y la Eucaristía, pero sobre todo el amor a la Virgen María, moldearon su genio y su obra. Esta devoción se materializa en la Sagrada Familia a través de una pequeña capilla dedicada a la Asunción.

José Manuel Almuzara, arquitecto y presidente de la Asociación Pro Beatificación de Antonio Gaudí desde 1992, participó en un programa de NS Radio Televisión para discutir la riqueza integral de la personalidad del venerable. Su labor incansable ha contribuido a que la causa de beatificación, asumida por la diócesis de Barcelona, ya reconozca sus virtudes heroicas. Almuzara es también embajador de diversos proyectos gaudinianos en Chile, Suiza y Perú, demostrando la vigencia global de la obra del maestro. Este trabajo de constancia, realizado por un equipo de laicos, busca preparar la conmemoración del centenario de la muerte de Gaudí en 2026.

El arquitecto catalán fue un hombre de fe íntegra que no separó su trabajo de su cristianismo, reflejando su espiritualidad en cada detalle constructivo. Sus tres grandes amores fueron la Virgen María, la Cruz y la Eucaristía, elementos inseparables que se reflejan en su obra. La devoción mariana de Gaudí se forjó desde su infancia en Reus, donde fue alumno de los Escolapios y devoto de la Virgen de la Misericordia, patrona local. Incluso en su juventud, presentó un croquis para un concurso dedicado a la Virgen, un testimonio temprano de su deseo de dedicar su arte a la Madre de Dios.

«Cada uno utilice el don que Dios le ha dado. Su realización es la máxima perfección social.»

Gaudí consideraba la naturaleza como su maestra, una observación que comenzó a los seis años cuando una fuerte enfermedad reumática le impedía jugar y lo obligaba a contemplar el campo. La Sagrada Familia es la máxima expresión de esta inspiración, con su interior diseñado para simular un bosque de piedra. Almuzara subraya que Gaudí no era un creador que inventaba, sino un colaborador que descubría la obra de Dios en la Creación. Esta pureza de corazón y su capacidad para disfrutar de su trabajo (Gaudir) le permitieron enfrentar las adversidades de su vida, como la pérdida temprana de gran parte de su familia.

Aunque el año 2026 estará marcado por la inauguración de la Torre de Jesucristo, el experto destaca la igual importancia de la Capilla de la Asunción, ubicada detrás del ábside de la Sagrada Familia. Esta capilla, de dimensiones modestas (10×10 metros y 30 de alto), fue concebida por Gaudí como un refugio y un acceso a Dios a través de María. Según la visión del maestro, si alguien se siente abrumado por la monumentalidad del templo y se considera muy pecador, puede volver a Dios a través de la Madre, entrando por la pequeñez de la capilla donde ‘nadie te ve’. La construcción de esta capilla avanza y se espera su inauguración para el año del centenario.

«[La naturaleza] es mi maestra. Cogí las más puras y pacientes imágenes de la naturaleza, creada por Dios, de la cual soy un colaborador.»

Más allá de sus logros arquitectónicos, Gaudí dejó un profundo magisterio social basado en el servicio y la perfección personal. El arquitecto enseñaba que la máxima perfección social se logra cuando cada persona utiliza el don que Dios le ha dado, en lugar de desperdiciar energía en la crítica ajena. Además, aconsejaba a los constructores dirigir la crítica contra sus propias obras para depurarlas y mejorarlas, evitando defenderlas o atacar las de otros. La vida de Gaudí, marcada por la oración constante, la comunión y el rezo del Rosario, sirve de modelo de santidad y de maestro para el hombre contemporáneo.


← Anterior
José Manuel Almuzara: Gaudí, ejemplo de virtud y modelo a imitar
Siguiente →
La sagrada familia, una luz para la esperanza en la vida cristiana