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El legado espiritual de Gaudí: de la adversidad a la santidad a través de la arquitectura

29 de diciembre de 2023 México YouTube

«Gaudí atrae, impacta y convierte; viendo su obra descubrí el hálito divino que tiene y eso me llevó a la existencia de Dios.»

— José Manuel Almuzara

José Manuel Almuzara, experto en Antoni Gaudí, comparte en una entrevista en México detalles inéditos sobre la infancia y juventud del arquitecto, marcada por la enfermedad y la pérdida familiar. Analiza la profunda simbología espiritual de su obra, desde las Escuelas Teresianas hasta la Sagrada Familia, y revela el estado actual de su causa de beatificación.

La entrevista comienza con Venancio, el anfitrión, recordando el inicio de su amistad con José Manuel Almuzara hace 16 años en Barcelona, en el Colegio de las Teresianas, una obra de Gaudí. Esta relación se ha mantenido unida por el interés común en la vida, obra y pensamiento espiritual de Antoni Gaudí. Almuzara subraya cómo el arquitecto catalán tiene el don de convertir en amigos para siempre a quienes se relacionan con su figura. Este encuentro sirve para profundizar en la trayectoria del arquitecto, desde su infancia hasta su legado de fe.

Almuzara detalla que el nombre de Antoni Gaudí Cornet presagió su destino: “el que se enfrenta a la adversidad”, “disfrutar” y “corazón limpio”. Enfermo de reumatismo en su niñez, Gaudí no pudo asistir al colegio con normalidad, lo que permitió que su madre lo llevara a Riudoms, donde descubrió la naturaleza como su primera maestra y fuente de inspiración. Esta dura infancia, marcada por la temprana pérdida de su madre y cuatro hermanos, y la responsabilidad de cuidar a su padre y sobrina, templó su carácter, preparándolo para una vida de compromiso y fe.

«Gaudí fuera de la fe será siempre incomprensible.»

Tras una carrera universitaria con altibajos, Gaudí se graduó, motivando la famosa frase de Elías Rogent sobre si daba el título a un loco o a un genio. Su vida profesional cambió radicalmente tras conocer a Eusebio Güell en 1878, quien se convirtió en su gran mecenas y le abrió las puertas de la alta burguesía catalana. Su fe se integró plenamente en su obra, como se evidencia en el Colegio de las Teresianas, diseñado para facilitar la vocación de las monjas a través de una arquitectura basada en las siete moradas de Santa Teresa de Jesús. Benedicto XVI destacó que Gaudí no hizo una división entre su conciencia cristiana y su conciencia humana, sino que ambas eran una sola.

Respecto a la Sagrada Familia, Almuzara confirma los avances, como la finalización de la Torre de la Virgen y la previsión de terminar la Torre de Jesucristo en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto. Gaudí diseñó la torre principal a 172.5 metros, por debajo de las montañas de Barcelona, en un acto de humildad al no querer superar la obra divina. Aunque se elogia la fidelidad arquitectónica, se critica la falta de profundidad espiritual en ciertas esculturas de la Fachada de la Pasión. Almuzara insiste en que Gaudí diseñó esa fachada en el dolor, basándose en San Juan de la Cruz, y proponía que el foco estuviera en el Lavatorio de Pies y la Eucaristía, no solo en la traición y el sufrimiento.

«Mi cliente no tiene prisa; si tengo que hacer un templo para Dios voy a vivir como Dios me lo pide.»

Tras 30 años de trabajo promoviendo su causa de beatificación, la Asociación Civil presidida por Almuzara se enfrenta a la transición a una entidad canónica, un paso necesario aunque complejo. El objetivo final de la causa no es la gloria del arquitecto, sino que Gaudí, como lo hicieron otros santos, nos ayude a ir hacia el Cielo. La trascendencia de Gaudí radica en que su arquitectura se convirtió en una forma de alabanza y oración, como demuestran los casos de conversión al cristianismo inspirados únicamente por la contemplación de su obra.