Prensa Digital

Gaudí, el arquitecto del alma: la impronta transformadora de su vida y obra

31 de enero de 2026 Melilla, España El Faro de Melilla Destacado

«A través de las obras de Gaudí, y del toque divino que tienen, me convencí de la existencia de Dios.»

— José Manuel Almuzara

José Manuel Almuzara presenta su ensayo ‘Gaudí, el arquitecto del alma’, donde explora cómo la fe y la obra del genio catalán siguen impactando y convirtiendo a personas de todo el mundo. El autor profundiza en la vida de piedad de Gaudí y su búsqueda de la belleza como reflejo de la Verdad divina.

El escritor José Manuel Almuzara fue entrevistado por El Faro de Melilla con motivo de la publicación de su nuevo ensayo, “Gaudí, el arquitecto del alma”. Este texto no es una simple biografía, sino un «viaje por la impronta transformadora» que la vida y obra del arquitecto han dejado en el mundo. Almuzara explica que ha experimentado de primera mano el poder de difusión y conversión de la figura de Gaudí. Para el autor, el arquitecto catalán sigue fascinando e inspirando a quienes descubren su legado. El libro aspira a ser un acercamiento casi místico entre el arquitecto del alma y las almas que inspira.

Almuzara subraya la coherencia vital de Gaudí, quien vivió sus pensamientos personales, religiosos y culturales, sintiéndose un instrumento al servicio de Dios. Gaudí consagró su existencia a la exaltación de la fe, dejando una impronta de eternidad en sus obras. El arquitecto era un convencido del valor del sacrificio y de la necesidad de cultivar las virtudes para la batalla de la vida. Esta intensa vida interior, marcada por la oración, la dirección espiritual y la práctica de los sacramentos, fue la fuente de su genio artístico.

«La vida es amor y el amor es sacrificio. El sacrificio es lo único realmente fructífero.»

El poder transformador de la obra de Gaudí se manifiesta en testimonios concretos, demostrando su capacidad para atraer a personas de toda raza y condición. Un ejemplo notable es la carta recibida por Almuzara en 1998 de un directivo de Corea del Sur, quien relató el impacto religioso que le causó la visita a la Sagrada Familia. Este hombre confesó haberse convencido de la existencia de Dios “a través de las obras de Gaudí, y del toque divino que tienen”. Este asombro místico es el núcleo del mensaje del libro, donde se une arquitectura, simbolismo, arte y fe.

Gaudí entendía el arte como Belleza, y la Belleza como «resplandor de la Verdad», estableciendo que sin Verdad no hay arte auténtico. Por ello, su obra es universalmente seductora, atrayendo tanto a entendidos como a profanos. Esta filosofía sigue inspirando a profesionales contemporáneos, como la arquitecta Lorena Nolte, quien llamó a los constructores a prepararse con humildad, tal como hizo Gaudí. Para Nolte, el arquitecto debe convertirse en un “servidor inteligente” en armonía con la naturaleza y la Creación divina.

«Toda obra de arte debe ser seductora, ya que atrae a todos, entendidos y profanos.»

Almuzara recomienda su libro a todos aquellos que posean «capacidad de asombro» y busquen descubrir lo esencial y lo que verdaderamente merece la pena. Una profesional de la literatura destacó que el libro va más allá del genio, mostrando el convencimiento profundo del autor. La lectura, según el testimonio, abre reflexiones esenciales sobre la relación entre belleza, interioridad y sentido de la vida. El ensayo, en definitiva, ofrece la felicidad que emana de una vida consagrada a algo que se considera verdadero.