José Manuel Almuzara: “Gaudí es el hombre de virtudes que nos enseña a mirar para vivir”
«La arquitectura de Gaudí tiene un hálito divino que te hace descubrir la existencia de Dios. Es una arquitectura que conmueve, incluso a quien se declara ateo.»
El arquitecto y experto en Gaudí, José Manuel Almuzara, comparte su profundo conocimiento sobre la vida y obra de Antoni Gaudí, destacando no solo su genio artístico, sino también su dimensión cristiana y su profunda caridad. Aborda el proceso de beatificación y el verdadero propósito espiritual de la Sagrada Familia.
José Manuel Almuzara, arquitecto y reconocido experto en Antoni Gaudí, relata cómo nació su vocación hace 50 años, mientras estudiaba quinto de carrera en Barcelona. Tuvo la oportunidad de conocer a Luis Bonet Garí e Isidre Puig Boada, dos grandes discípulos del maestro, quienes le encomendaron un trabajo. Esta cercanía le permitió ir más allá de la técnica y enamorarse profundamente del hombre, el arquitecto y el cristiano que había detrás de la obra. Su inmersión en la historia comenzó con estos colaboradores directos, quienes le transmitieron el simbolismo y la esencia profunda de su arquitectura. Almuzara enfatiza que el arte de Gaudí siempre tiene un propósito y quiere comunicar algo que debe ser descubierto.
Gaudí siempre consideró a la naturaleza como su gran maestra, un concepto que descubrió de niño durante sus estancias en la masía La Calderera, rodeado de las montañas de Prades. Él observaba las “más tiernas formas de la naturaleza” con capacidad de asombro, entendiendo las leyes que rigen la creación. Estas leyes naturales fueron aplicadas directamente a su arquitectura, especialmente en la Sagrada Familia, cuyo interior se concibe como un bosque de piedra. El genio catalán no se inventaba nada, sino que se sentía un colaborador de la Creación hecha por Dios, descubriendo y aplicando principios divinos.
«La Sagrada Familia tiene que servir para que despierte su tibieza en los corazones adormecidos, exalte la fe y dé calor a la caridad.»
Almuzara enfatiza que, más allá de la genialidad arquitectónica, Gaudí fue un hombre de profunda misericordia, un rostro de caridad que se dedicó a servir al prójimo. Un ejemplo de su compromiso social fue la construcción de las Escuelas Provisionales para los hijos de los trabajadores de la Sagrada Familia, las cuales financió con su propio dinero. Además, visitaba a los enfermos en el psiquiátrico de Sant Boi, demostrando que su fe se traducía en obras concretas de caridad. Gaudí siempre enseñó la importancia de “aprender a mirar para aprender a vivir”, observando no solo el entorno natural, sino especialmente a las personas.
Motivado por el deseo de difundir el bien que hacía esta arquitectura, Almuzara fundó en 1992 la asociación Pro Beatificación de Gaudí. Tras años de trabajo, la causa pasó a ser una asociación canónica, dependiente del Arzobispado de Barcelona y presidida actualmente por el Cardenal Omella. Un hito reciente fue la declaración de Gaudí como Venerable por el Papa Francisco, reconociendo que vivió las virtudes en grado heroico. El proceso avanza favorablemente, y existe la intuición de que la beatificación podría coincidir con el centenario de su fallecimiento, el próximo 10 de junio.
«Para Gaudí era vital aprender a mirar para aprender a vivir, observando las más tiernas formas de la naturaleza con el piar de los pájaros y el cimbreo de los insectos.»
El verdadero fin de la Sagrada Familia, según el acta fundacional de 1882, trasciende lo artístico y busca un impacto espiritual profundo en la sociedad. El templo debe servir para que despierte su tibieza en los corazones adormecidos, exalte la fe y dé calor a la caridad. En el marco del centenario, se inaugurará y bendecirá la Torre de Jesucristo, el punto central del templo. También se espera la inauguración de una pequeña capilla dedicada a la Virgen María, concebida por Gaudí como la “puerta de atrás” para que el pecador pueda volver a Dios a través de su Madre.