El círculo cultural italiano il Baglio, de Cefalù (Sicilia), invitó a José Manuel Almuzara a una conversación en línea de su ciclo «A scuola dal Papa». En el encuentro, grabado el 29 de julio de 2026, Almuzara evocó la tarde del 10 de junio, cuando León XIV rezó ante la tumba de Gaudí, y habló de la causa de beatificación.
La conversación, de 52 minutos, se publicó el 1 de septiembre de 2026 en el canal de YouTube de Calogero Zuppardo con el título «Architetti e Artisti A SCUOLA DAL PAPA». Zuppardo, arquitecto, la condujo dentro de un ciclo de videoconferencias con el que el grupo sigue de cerca la enseñanza del Papa. Recordó la relación del grupo con Gaudí, que arranca en 1994 y vivió su mejor momento en agosto de 2011, cuando un centenar de personas viajó a Barcelona y Almuzara, entre otros, las recibió. Según Zuppardo, il Baglio busca «maestros a los que mirar que nos indiquen al verdadero Maestro, que es Cristo», y para hablar de la santidad de Gaudí, Almuzara es a su juicio la persona más interesante a la que escuchar. El grupo prepara ya otro viaje a Barcelona para la primavera de 2027.
Almuzara, que intervino en español con traducción al italiano, abrió con un texto escrito para la ocasión que tituló «El momentazo». En él volvió al miércoles 10 de junio de 2026, centenario de la muerte de Gaudí, cuando vio al papa León XIV rezar ante la tumba del arquitecto y encender una vela. Lo vivió con una alegría muy especial y con gratitud. Ese mismo día se cumplían treinta y cuatro años de la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí, que fundaron cinco laicos, él entre ellos, el 10 de junio de 1992. «Ha merecido la pena», resumió. Y añadió: «Ver al Papa ante la tumba de Gaudí generó en mi corazón un sentimiento, una especie de certeza interior, de que está más cerca el momento de ver proclamada su beatificación».
La Sagrada Família, la gran obra de Gaudí, ocupó buena parte del encuentro. Almuzara recordó cómo definió el Papa a Gaudí aquella tarde: un arquitecto de fe ardiente que concibió el templo para narrar los misterios de la vida del Señor y propuso así una peregrinación espiritual hacia el encuentro con Cristo. Citó también lo que dijo ante la torre de Jesucristo, bendecida ese día. La cruz que la corona brilla de día con la luz del sol y de noche ilumina la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo, y en la cruz de Jesús la fe alcanza su cumbre, como proclama la inscripción de la base de la aguja: «Tu solus Sanctus, tu solus Dominus, tu solus Altissimus». Cerró con una frase de Gaudí que evocó Benedicto XVI: «Un templo es la única cosa digna de representar el sentir de un pueblo, ya que la religión es la cosa más elevada en el hombre».
Cuando le preguntaron de dónde nació su empeño, Almuzara contó que hace unos cincuenta años, cuando cursaba quinto de Arquitectura en Barcelona, conoció a dos discípulos de Gaudí que dirigían las obras de la Sagrada Família. Descubrió primero al arquitecto, después al hombre y por último al cristiano. La conversión al catolicismo de su amigo japonés Etsuro Sotoo, escultor del templo, le hizo ver que Gaudí era mucho más que un arquitecto. En 1992 le movieron las palabras de Juan Pablo II sobre la llamada de los laicos a la santidad. Al principio rezar a un arquitecto parecía algo raro, pero los favores siguieron llegando. Gaudí es venerable desde 2025 y su beatificación requiere un milagro reconocido. En palabras de Almuzara, «mirar hacia donde mira Gaudí nos lleva a Dios».