"Para mí el momento más emocionante es que baje a la cripta donde está enterrado Gaudí. Para mí eso es, con todo cariño y respeto, más que la cruz, porque es al autor de esta obra que vienen tantos millones de personas a verla."
José Manuel Almuzara intervino en directo en el especial de La 1 «El papa León XIV, en España», emitido el 10 de junio de 2026 desde un plató exterior instalado frente a la Sagrada Família. En tres bloques de entrevista repasó el sentido religioso del templo, la vida de Antoni Gaudí y el estado de la causa de beatificación, horas antes de que el Papa bendijera la torre de Jesucristo.
El 10 de junio de 2026, día en que se cumplían cien años de la muerte de Antoni Gaudí, Televisión Española emitió en La 1 el especial «El papa León XIV, en España» desde un plató exterior levantado frente a la Sagrada Família. Entre los invitados estuvo José Manuel Almuzara, arquitecto, impulsor de la causa de beatificación de Gaudí desde 1992 y autor de «Gaudí, el arquitecto del alma», a quien el rótulo de la cadena presentó como «Arquitecto y experto en la obra de Gaudí». Le entrevistaron Pepa Bueno y Gemma Nierga, con la participación de Mariángeles Fernández, del programa «Últimas Preguntas». La conversación se desarrolló en directo y en tres bloques: la Sagrada Família y su autor, las anécdotas de la vida de Gaudí y la causa de beatificación.
La primera pregunta fue por qué la Sagrada Família sigue emocionando a quien la contempla. Almuzara apeló a la capacidad de asombro del ser humano y a la belleza como «la gran necesidad del hombre», en la formulación de Benedicto XVI, y recordó al pensador coreano Byung-Chul Han, que «vio el hálito divino que tiene la obra de Gaudí y le llevó a la existencia de Dios, nada menos». Sobre la jornada que Barcelona estaba viviendo destacó la presencia del Papa, «la máxima autoridad, dijéramos, en el mundo católico», y señaló sin dudar cuál era para él el momento decisivo de la visita: la bajada a la cripta donde reposa el arquitecto.
"Los tres grandes amores de Gaudí, así lo resumo: la cruz, la Eucaristía y María."
Almuzara ordenó después la cronología de aquellos días de 1926. El accidente ocurrió el lunes 7 de junio; Gaudí murió tres días más tarde, el jueves 10, y fue enterrado el sábado 12 en la cripta del templo. De esa secuencia extrajo una lectura espiritual: el dolor y la muerte remiten a la cruz, que Gaudí puso siempre también en sus obras civiles; el jueves es el día que los católicos dedican a la Eucaristía, gran amor del arquitecto, evocado en el pelícano del templo; y el sábado remite a María. Preguntado por el final de las obras, situó el horizonte de 2034 como plausible «si todo funciona como hasta ahora, con el número de personas que vienen, con el dinero que se recibe», descartó cualquier derribo —el templo puede completarse dentro de su parcela— y advirtió de la diferencia de altura entre la calle Mallorca y la fachada de la Gloria, la que queda por levantar.
El segundo bloque se detuvo en la biografía. Almuzara recordó la devoción de Gaudí por la Virgen de Montserrat, a cuya Liga Espiritual perteneció, y sus años de estudiante trabajando para Francesc de Paula del Villar —el primer arquitecto de la Sagrada Família— y para Joan Martorell: dibujó planos para Montserrat que firmó otro porque aún no era titulado, y más tarde proyectó allí el primer misterio de gloria del Santo Rosario. Explicó que desde octubre de 1925 hasta el día del accidente Gaudí vivió en las dependencias parroquiales del templo, solo y con sus mejores amigos ya fallecidos, y evocó los amores que no llegaron a ser, entre ellos el de Pepita Moreu, a quien conoció hacia 1878 en la Cooperativa Obrera Mataronense y a la que no quiso disputar porque estaba comprometida. De la Casa Milà contó que le falta la última piedra, «lo que da sentido al edificio»: la Virgen con el Niño, San Miguel y San Gabriel que debían coronar una fachada horizontal en la que aún puede leerse «Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum». Recordó también el pleito con la propiedad, que el juez resolvió a favor del arquitecto: cobró 160.000 pesetas y las entregó a los pobres porque «iba no por la pela… sino que iba por la justicia». Desde entonces se consagró en exclusiva a la Sagrada Família durante doce años.
"Yo creo que, según fuentes bien informadas, antes de que acabe el año, en este centenario, Gaudí beato."
El tercer bloque abordó la causa de beatificación. Almuzara resumió el punto exacto del proceso —«El milagro está presentado, los médicos lo estudian. El Dicasterio dirá sí o no»— y sostuvo que el hecho mismo de que León XIV bajara a la cripta a rezar ante Gaudí «ya demuestra que Gaudí es santo». Preguntado por si el reconocimiento podía llegar aún dentro del año del centenario, se mostró confiado en que así sea antes de que termine 2026. Se despidió del plató mientras la familia real llegaba al templo, minutos antes de la ceremonia que él mismo había señalado como la más emocionante de la jornada: la oración del Papa ante la tumba del arquitecto. La entrevista completa puede verse en esta misma página, en sus tres bloques de vídeo.
