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Conferencia

Almuzara presenta en Santiago de Chile «Gaudí, el arquitecto del alma»

📅 6 de julio de 2026📍 Santiago de Chile, Chile🎬 Col·lectivitat Catalana de Xile★ Destacado
Almuzara presenta en Santiago de Chile «Gaudí, el arquitecto del alma»
"Gaudí, hombre que consagró su vida y su obra a la exaltación de la fe, que dio ejemplo en el día a día de su vida y que dejó huella de eternidad en sus obras, merece ser expuesto a los fieles como ejemplo y a los no fieles como tema de reflexión."
— José Manuel Almuzara

La Col·lectivitat Catalana de Xile invitó a José Manuel Almuzara a su ciclo «Antoni Gaudí — 100 años de su muerte», celebrado el 6 de julio de 2026 en la Sala Cervantes del Estadio Español, en Las Condes (Santiago de Chile). El arquitecto presentó su libro «Gaudí, el arquitecto del alma» y pronunció en catalán unas palabras sobre la fe que sostuvo la vida y la obra de Gaudí. La velada comenzó a las 19:30 y se cerró con un vino de honor.

El lunes 6 de julio de 2026, a las 19:30, la Sala Cervantes del Estadio Español, en la comuna de Las Condes de Santiago de Chile, acogió una nueva sesión del ciclo «Antoni Gaudí — 100 años de su muerte», organizado por la Col·lectivitat Catalana de Xile. El invitado fue José Manuel Almuzara, arquitecto y presidente desde 1992 de la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí, que acudió a presentar su libro «Gaudí, el arquitecto del alma», publicado por Roca Editorial en 2026. La convocatoria reunió a la comunidad catalana residente en Chile en torno a la figura del arquitecto en el año del centenario de su muerte. Al término del acto se ofreció a los asistentes un vino de honor.

Almuzara pronunció su intervención en catalán, la lengua de la colectividad que lo acogía, y la abrió con la afirmación que resume el sentido de toda su labor divulgadora: Gaudí consagró su vida y su obra a la exaltación de la fe, dio ejemplo en el día a día y dejó huella de eternidad en sus obras, por lo que merece ser expuesto a los fieles como ejemplo y a los no fieles como tema de reflexión. Esa doble destinación —creyentes y no creyentes— es la clave con la que aborda al personaje en «Gaudí, el arquitecto del alma». El ensayo propone una lectura personal y reflexiva del hombre, del arquitecto y del cristiano.

"Gaudí era un enamorado de su trabajo, con una exigencia personal creciente que transmite a sus colaboradores; busca la perfección, la belleza, la colaboración con el Creador, en una palabra, la gloria de Dios."

Ante el público de Santiago, Almuzara describió a un Gaudí enamorado de su trabajo, de exigencia personal creciente, que la transmitía a sus colaboradores y que buscaba la perfección, la belleza y la colaboración con el Creador. Para ilustrarlo recordó las palabras del propio arquitecto sobre el modo de trabajar en la obra: «El trabajo es fruto de la colaboración, y esta solo puede basarse en el amor». Gaudí sostenía que el arquitecto debe saber aprovechar lo que saben hacer y lo que pueden hacer los operarios, integrar y sumar todos los esfuerzos y dar la mano cuando se atasquen, «así trabajan a gusto y con la seguridad que da la plena confianza en el organizador». Y añadía una convicción que Almuzara subraya siempre: no hay nadie inútil, todos sirven, aunque no todos con la misma capacidad; la cuestión es encontrar para qué sirve cada uno.

La segunda parte de la intervención se detuvo en el sacrificio y en la vida de piedad. Almuzara recordó la sentencia de Gaudí «La vida es amor y el amor es sacrificio. El sacrificio es lo único realmente fructífero», y su convicción de que el avance espiritual y material de las órdenes religiosas y de los hogares nace de que todos sus miembros se sacrifican por el bien del conjunto. En la misma línea citó su defensa del ejercicio corporal y de la sobriedad en el comer, el beber y el dormir como mortificaciones del cuerpo. «La vida es una batalla, y para combatir se necesita fuerza, y la fuerza es la virtud», decía el arquitecto, una virtud que solo se sostiene y aumenta con el cultivo espiritual, esto es, con las prácticas religiosas. Conocedor de esa realidad, Gaudí frecuentaba los sacramentos, tenía dirección espiritual, rezaba el rosario, leía el Evangelio, visitaba a los enfermos, daba limosna y se sometía a severas penitencias.

"Imprime en sus obras un carácter especial, llamativo, que ha atraído y atrae la atención de muchos, hermanando Amor y Arquitectura."

El cierre unió los dos crecimientos que, según Almuzara, explican su arquitectura: el exterior —mayor experiencia profesional y mayor conocimiento de la técnica y de los materiales— y el interior, una relación personal con Dios cada vez más honda. De ambos nace ese carácter especial y llamativo que ha atraído y atrae la atención de muchos, hermanando Amor y Arquitectura. Es también el argumento que sostiene la causa de beatificación que Almuzara impulsa desde que en 1992 cofundó la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí: la santidad de una vida ordinaria puesta al servicio de Dios a través del oficio. La sesión de la Col·lectivitat Catalana de Xile se sumó así a la agenda internacional del centenario de la muerte del arquitecto, con un mensaje que Almuzara repite en cada foro: sin la fe de Gaudí no se entiende su obra.