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José Manuel Almuzara: "Hay demasiado interés en consumir su figura como un icono rápido y rentable"

📅 4 de abril de 2026📍 Barcelona, España🎬 Metrópoli Abierta · El Español
José Manuel Almuzara: "Hay demasiado interés en consumir su figura como un icono rápido y rentable"
"Hay demasiado interés en consumir su figura como un icono rápido y rentable"
— José Manuel Almuzara

En pleno Año Gaudí, Metrópoli Abierta, del grupo El Español, entrevistó en Barcelona a José Manuel Almuzara. El presidente de la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí celebra la atención que recibe el arquitecto, pero advierte contra su reducción a icono turístico y reivindica la Sagrada Família como espacio de culto y de encuentro con Dios.

Metrópoli Abierta, del grupo El Español, publicó el 4 de abril de 2026 una entrevista realizada en Barcelona a José Manuel Almuzara, en pleno Año Gaudí. Nacido en Nador (Marruecos) en 1952, Almuzara arrancó su carrera como arquitecto en 1977 y desde entonces ha dedicado su trabajo a la obra de Antoni Gaudí. Desde 1992 preside la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí, aunque desde 2023 la parte canónica de la causa recae en una asociación dependiente del Arzobispado de Barcelona. Su labor pública gira en torno a una idea: que Gaudí no puede entenderse solo como un gran creador formal, sino como un hombre de fe cuya arquitectura aspiraba a elevar a quien la contempla.

En la conversación, Almuzara celebra que la obra del arquitecto vuelva a ocupar el centro del mapa cultural en un año de exposiciones, congresos y publicaciones, pero advierte contra la superficialidad. «Me preocupa que el interés se reduzca a una celebración pasajera», señala, y critica la «demasiada tendencia a consumir la figura de Gaudí como un icono rápido y rentable». Frente a ello reivindica «ir al fondo de su obra y de su pensamiento para descubrir al Gaudí hombre y cristiano». Su libro «Gaudí, el arquitecto del alma» (Roca Editorial) nació con esa voluntad de permanencia y no de oportunismo coyuntural: en él sostiene que «Gaudí te puede tocar el corazón y el alma».

"El templo fue concebido como un espacio de culto, de elevación y de encuentro con Dios, no como mero espectáculo urbano"

El arquitecto insiste en que el legado gaudiniano desborda los límites de Barcelona y se extiende a León, Astorga, Comillas o Mallorca. «Allí donde existe un edificio suyo se genera una atracción singular, porque el visitante no encuentra solo un monumento, sino algo irrepetible», sostiene. Almuzara sitúa en el vínculo de Gaudí con la naturaleza una de las claves de su éxito universal y explica desde ahí su acogida entre las sensibilidades orientales, que reconocen en su obra «una actitud de contemplación y armonía natural». El arquitecto tradujo en arquitectura unas «formas vivas, orgánicas y muy ligadas al mundo natural».

Es en la Sagrada Família donde, a su juicio, más se ha tensionado la recepción de Gaudí. Las descalificaciones que han tachado el templo de «pastiche» o de «mona de Pascua» «nacen de no penetrar en el sentido de la obra», responde: «Muchas veces se juzga solo la apariencia externa sin preguntarse qué significa cada elemento. Gaudí no colocaba nada de manera arbitraria». Lo que más le preocupa es la deriva hacia el «parque temático»: si la basílica queda reducida a icono turístico y a lugar para el selfie, «se estará traicionando a su razón de ser». De añadidos como la estrella iluminada o el futuro mirador de la torre de Jesucristo reconoce el atractivo, pero los considera «aspectos secundarios, no esenciales», y teme que la visita se convierta en una «carrera por la foto».

"Yo prefiero una pedagogía del asombro y la contemplación, para mí basta con la planta baja y la cripta"

Almuzara defiende que la continuidad de las obras respete el orden general que Gaudí dejó definido —tres fachadas y no cuatro, dieciocho torres y no más— y recuerda que el arquitecto «actuó con inteligencia estratégica» al levantar primero la fachada del Nacimiento, sabiendo que no vería acabado el templo. Matiza además que «terminar» la basílica no es una idea simple: aún faltarían capillas —de las siete previstas solo tres estarían acabadas—, capillas del claustro y accesos secundarios, porque «la finalización monumental del gran volumen no equivale a la consumación integral del programa gaudiniano». En 2025, año en que se colocó la primera pieza de la cruz de la torre de Jesucristo, el templo batió su récord histórico con 4.877.567 visitantes. Frente a esas cifras, quien impulsa desde 1992 la causa de beatificación del arquitecto vuelve a poner el acento en lo que considera esencial: un templo levantado para el culto y para el encuentro con Dios.